En Saint-Louis de Senegal, las huellas de la antigua trata de esclavos se desvanecen
Un edificio en ruinas de dos siglos de antigüedad en Saint-Louis, en Senegal, da testimonio del pasado poco conocido de la isla como parte de la trata transatlántica de esclavos, cuyas huellas se están desvaneciendo para disgusto de los historiadores.
Esta localidad, situada en el norte del país -entre el océano Atlántico y el río Senegal-, rara vez se menciona en la historia de la trata de esclavos, a pesar de que fue "un centro" por el que pasaron "miles de esclavos", según historiadores entrevistados por la AFP.
Saint-Louis fue el primer puesto comercial de Francia en África subsahariana, fundado en 1659, y se convirtió en la capital del imperio colonial francés en África occidental.
También fue un punto de tránsito para los cautivos, antes de su posterior embarque.
Sin embargo, su papel ha sido más discreto en comparación con la famosa isla de Gorea, frente a las costas de la capital senegalesa, Dakar, que se convirtió en un importante símbolo de la trata de esclavos gracias a su famosa "Casa de los Esclavos", un edificio histórico y museo.
Uno de los pocos testimonios explícitos de los vínculos históricos de Saint-Louis con la trata es una placa colocada en el edificio ahora en ruinas que albergaba un depósito de esclavos, frente al río.
"En la planta baja se encuentran los restos del único almacén de esclavos que se conserva en Saint-Louis" reza una inscripción en el edificio.
- "Deterioro" -
"Este edificio en estado de deterioro es un almacén de esclavos que aún se conserva. Fue construido entre 1822 y 1825 y pertenecía a una empresa comercial de Burdeos, Maurel y Prom", explicó a la AFP Mamadou Diallo, profesor de historia.
"En el siglo XVIII, al menos 10.000 esclavos pasaban por Saint-Louis cada año", señaló.
El comercio alcanzaba su punto álgido en Saint-Louis durante la "temporada de crecidas, de mayo a noviembre", desde el reino precolonial de Galam, ubicado entre Senegal y Malí, afirmó el historiador Ibrahima Seck, director de investigación del Museo de la Esclavitud de la "Whitney Plantation", en Luisiana.
"El oro y los cautivos eran los productos principales", agregó, junto con la goma y el ámbar gris.
La maleza invadió el edificio de Maurel y Prom, propiedad actualmente de una familia senegalesa, y cuyo interior está lleno de escombros.
"Había muchos almacenes de esclavos en Saint-Louis, especialmente en la parte norte de la isla, pero ya no existen", declaró Diallo, señalando que muchos fueron reconvertidos y modificados hasta quedar irreconocibles.
Las antiguas casas de comercio a lo largo de los muelles del río también servían como almacenes, aunque "la población local, por desconocimiento, no las conservó", señaló el escritor y experto local Louis Camara.
Quienes impulsaban el comercio eran las compañías mercantiles y sus intermediarios locales, sobre todo mujeres africanas o mestizas adineradas conocidas como "signares", quienes formaban alianzas o matrimonios temporales con comerciantes y oficiales europeos.
Saint-Louis fue incluso escenario de una revuelta de esclavos en 1779, en la que los cautivos, que llevaban 11 meses esperando ser transportados a las Américas, mataron a un guardia francés. Muchos de ellos fueron masacrados posteriormente, señaló Diallo.
El historiador Ibrahima Seck indicó que, según el Atlas of the Transatlantic Slave Trade -libro de referencia sobre las deportaciones de esclavos-, unos 145.000 cautivos fueron transportados oficialmente desde Saint-Louis.
Es un lugar donde "cada casa antigua era potencialmente un centro de esclavitud", afirmó Seck.
- "Tema tabú" -
En Gorea, Joseph Ndiaye (1922-2009) -el famoso conservador de la Casa de los Esclavos-, defendió la memoria de los esclavos y desempeñó un papel fundamental en la preservación de la isla.
Saint-Louis, sin embargo, no contó con una figura de ese tipo.
Tras la abolición de la trata de esclavos en las colonias y posesiones francesas en abril de 1848, "los antiguos cautivos, incluidos los fugitivos que venían del interior del territorio, fueron reasentados en 'pueblos de la libertad'" alrededor de la isla, explicó Seck.
Este pasado relacionado con la trata de esclavos "es completamente desconocido para la mayoría de la población de Saint-Louis, que prefirió ocultarlo", afirmó Camara.
Ghana, considerada un centro neurálgico del comercio transatlántico de esclavos, organizó a mediados de junio una primera conferencia mundial con el objetivo de convertir en compromisos concretos una reciente resolución de la ONU que reconoció dicho comercio como "el crimen más grave contra la humanidad".
Sin embargo, en Saint-Louis, los descendientes de quienes participaron en el comercio y de quienes fueron esclavizados no suelen hablar del tema.
Sigue siendo "un tema tabú", constató Diallo.
姜-A.Jiāng--THT-士蔑報