Trump deja en suspenso la transmisión en directo de la ejecución de un condenado en EEUU
El presidente Donald Trump dejó en suspenso este viernes la transmisión en directo del fusilamiento de un condenado por una masacre en una base militar de Estados Unidos, cuyo anuncio por parte del Pentágono causó indignación.
La ejecución de Nidal Hasan, un psiquiatra militar musulmán de origen palestino de 56 años, está programada para el 3 de diciembre en Texas (sur).
El condenado perpetró un ataque en la base militar Fort Hood en 2009, inspirado en Al Qaeda. Hasan mató a 13 personas, entre ellas 12 soldados.
"Están tomando una determinación al respecto, pero será ejecutado", dijo Trump en la Casa Blanca cuando le preguntaron por la retransmisión pública de la ejecución.
"Realmente no me importa cómo se muera, siempre y cuando muera", agregó el mandatario.
El vicepresidente estadounidense, JD Vance, ya se había distanciado previamente del anuncio del secretario de Defensa, Pete Hegseth, de hacer pública la ejecución. Legisladores republicanos y demócratas también mostraron rechazo a la idea.
"Veo esos anuncios. No sé si eso va a ocurrir", declaró Vance al ser interrogado por un periodista de la AFP durante un viaje a Ohio (centro-norte). "Si se transmite en directo, no lo veré", añadió.
Herido en la columna vertebral en el ataque, Hasan se desplaza en silla de ruedas.
Su ejecución, validada el lunes por Trump, será la primera que realicen las fuerzas armadas desde 1961, y la primera llevada a cabo por un pelotón de fusilamiento desde la Segunda Guerra Mundial.
Un alto cargo del Pentágono dijo a la AFP el jueves que la ejecución se retransmitiría en directo, después de que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, afirmara que se asegurarían "de que la gente pueda verla, de que sea pública".
La última ejecución militar en Estados Unidos ocurrió en 1961, cuando John Bennett fue ahorcado por violación e intento de homicidio.
- "Ciclo de violencia" -
El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Turk, denunció este viernes la difusión en directo de la ejecución como una forma de "tortura".
Kyinzom Dhongdue, de la organización de derechos humanos Amnistía Internacional (AI), calificó a su vez de "profundamente impactantes" las declaraciones de Hegseth. "Son un terrible menosprecio por la dignidad humana", afirmó.
"Convertir una ejecución ordenada por el Estado en un espectáculo público no hace más que agravar la crueldad de la pena de muerte", añadió en un comunicado.
La retransmisión en directo "no haría más que agravar la crueldad de la pena de muerte y perpetuar el ciclo de violencia al que las autoridades dicen querer poner fin", afirmó por su lado Justin Mazzola, responsable de la sección estadounidense de AI.
El arzobispo católico Paul Coakley, presidente de la conferencia episcopal estadounidense, condenó en un comunicado la "promoción bárbara de una cultura de la muerte".
- Rechazo bipartidista -
La decisión de Hegseth provocó el repudio tanto de legisladores demócratas como de republicanos. "Una civilización se degrada cuando alimenta el apetito por las ejecuciones como forma de espectáculo", reaccionó el senador republicano John Curtis.
"Respaldo totalmente la condena a muerte, pero difundir ejecuciones en directo es lo que hacen los yihadistas", afirmó otro republicano, el diputado Austin Scott.
"Es un regalo para quienes reclutan terroristas antiestadounidenses. Es absolutamente vergonzoso y atenta contra los valores fundamentales" del país, escribió en X Jack Reed, principal demócrata en la Comisión de Fuerzas Armadas del Senado.
Chris Murphy, otro senador demócrata, calificó a su vez el hecho de "repugnante". "Comprendo que en este país tenemos la pena de muerte, pero las ejecuciones públicas son medievales", declaró a CNN.
De acuerdo con la oenegé Centro de Información sobre la Pena de Muerte, 135 soldados han sido ejecutados por el ejército de Estados Unidos desde 1916.
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