Hungría se enfrenta a unas elecciones con consecuencias más allá de sus fronteras
El resultado de las elecciones legislativas del 12 de abril en Hungría tendrá consecuencias mucho más allá de las fronteras de este país centroeuropeo donde el primer ministro Viktor Orbán lleva 16 años construyendo una "democracia iliberal".
Desde su regreso al cargo de primer ministro en 2010, el líder de 62 años ha multiplicado los enfrentamientos con Bruselas, que le reprocha no respetar los tratados firmados por su país al adherirse a la Unión Europea (UE) en 2004.
Una deriva que socava los contrapesos y las libertades individuales en esa nación de 9,5 millones de habitantes, y que ha adquirido una nueva dimensión desde que Budapest bloquea la política común de ayuda a Ucrania tras la invasión rusa iniciada en 2022.
Hungría cultiva buenas relaciones con potencias que quieren debilitar el bloque, como los Estados Unidos de del presidente Donald Trump, China y Rusia, a la que sigue comprando hidrocarburos.
De hecho, el vicepresidente estadounidense, JD Vance, viajará a Hungría el 7 y 8 de abril para reunirse con Orbán antes de los comicios. Tiene previsto pronunciar un discurso dedicado a la "rica asociación" bilateral, según su oficina.
Todo esto hace que un quinto mandato del líder húngaro pueda significar que seguirá limitando "la capacidad de la UE para hablar con una sola voz", consideró Zsuzsanna Vegh, coordinadora de programas del centro de reflexión German Marshall Fund.
El dirigente incluso se sentiría "envalentonado", porque "cuenta con el apoyo del presidente estadounidense", destacó.
Zoltán Kiszelly, del grupo de pensamiento progubernamental Századvég, no comparte esa opinión y cree que será posible llegar a un acuerdo, ya que la UE necesita el apoyo de Hungría para sus decisiones por unanimidad, mientras que Budapest requiere desbloquear los fondos europeos para volver a encarrilar su economía.
El líder húngaro también se ha acercado y apoyado a la derecha latinoamericana. Recibió en Budapest a finales de marzo al presidente argentino, el ultraliberal Javier Milei, en un encuentro por "la defensa de los valores occidentales", según la Casa Rosada.
Además se entrevistó en febrero con José Antonio Kast antes de que asumiera la presidencia de Chile para discutir su "lucha contra la migración ilegal y las formas de apoyar a las familias", dos de los mayores reclamos de ambos líderes
- "Fuente de inspiración" -
Lo cierto es que en caso de un cambio de gobierno en Hungría ninguno de los analistas consultados espera un giro "incondicionalmente" proeuropeo y proucraniano por parte de Peter Magyar, el jefe del partido Tisza, quien actualmente lidera las encuestas.
"Llevaría a cabo una política soberanista, aunque constructiva, respecto a la UE, y seguiría oponiéndose a la inmigración y al Pacto sobre Migración", opina Vegh.
Sin embargo, el "veto húngaro desaparecería" y su oposición a Bruselas ya no sería tan "espectacular", afirma Kiszelly, quien considera que su línea se parecería más a la de la presidenta del Consejo italiano, Giorgia Meloni, o del primer ministro eslovaco, Robert Fico.
Una derrota de Orbán también podría afectar "al movimiento soberanista-nacionalista de extrema derecha, a nivel mundial", según András Biro-Nagy, director del grupo de reflexión Policy Solutions.
Muchos líderes lo consideran "una fuente de inspiración" y "son sus dieciséis años en el poder los que, en definitiva, le otorgan su credibilidad", recuerda.
Trump, además, "perdería a su mayor defensor dentro de la UE y nadie estaría presente en la mesa para ofrecer el mismo tipo de alternativa, al menos durante un tiempo", opinó también Kiszelly.
- Mayor radicalización -
En el plano interno, una victoria de Orbán mantendría a Hungría en una senda antidemocrática.
"Ha renunciado claramente a implementar las reformas necesarias para obtener los fondos europeos" y desprecia "abiertamente las decisiones del Tribunal de Justicia de la UE", señaló Vegh.
Si sale victorioso, "se puede esperar una mayor radicalización y una intensificación de las acciones agresivas contra los opositores políticos", predijo Biro-Nagy, quien recuerda que en febrero amenazó con seguir tomando medidas drásticas contra "las falsas organizaciones de la sociedad civil, los periodistas a sueldo, los jueces y los políticos".
Magyar, por su parte, se ha comprometido a llevar a cabo las reformas exigidas a Hungría para acceder a los fondos, pero la posibilidad de un cambio real en comparación con lo hecho por Orbán depende de la magnitud de su victoria y sus mayorías, subrayó Biro-Nagy.
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