El rey Carlos III se reúne con Trump en un intento por recomponer las relaciones
El rey Carlos III fue recibido el lunes por el presidente Donald Trump en la Casa Blanca, en el inicio de una visita de Estado marcada por tensiones transatlánticas y un nuevo supuesto intento de asesinar al presidente de Estados Unidos.
Detrás de la cálida bienvenida frente a las cámaras se esconde una brecha cada vez más profunda en la llamada "relación especial" entre Washington y Londres a causa de la guerra de Trump en Irán.
En la soleada tarde, Carlos III y Trump intercambiaron apretones de manos y, al parecer, comentarios amistosos junto al Pórtico Sur de la Casa Blanca, inaudibles para los periodistas.
Los Trump ofrecieron a la pareja real un té y, más tarde, un recorrido por las colmenas de la Casa Blanca.
La visita de cuatro días estaba destinada a celebrar los vínculos históricos entre los dos estrechos aliados con motivo del 250.º aniversario de la independencia de Estados Unidos del antepasado del monarca británico, Jorge III.
Pero ha terminado con Carlos, de 77 años, obligado a desplegar una ofensiva de encanto diplomático después de que Trump, de 79, criticara duramente la negativa de Londres a ayudar a Washington en el conflicto con Irán.
El viaje real tampoco se suspendió pese a un tiroteo en la cena de corresponsales de la Casa Blanca a la que asistió Trump el sábado. Un sospechoso acusado de intentar asesinar al presidente compareció ante un tribunal el lunes.
Como resultado, una visita ya meticulosamente coreografiada, con compromisos limitados con la prensa para evitar momentos improvisados, se celebra ahora bajo medidas de seguridad aún más estrictas que antes.
El martes, los Trump se reunirán con Carlos y Camila en el Despacho Oval y ofrecerán una cena de Estado. Carlos se convertirá además en el primer monarca británico en dirigirse al Congreso desde que lo hiciera su madre, la difunta reina Isabel II, en 1991.
Los reyes llegarán a Nueva York el miércoles, donde recorrerán el monumento conmemorativo del 11-S, antes de partir el jueves hacia Bermudas, en la primera visita de Carlos como monarca a un territorio británico de ultramar.
- "Elefante en la sala" -
La visita de Carlos III y Camila "honrará la relación especial y de larga data entre Estados Unidos y el Reino Unido", dijo el lunes la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.
Pero la gira ha desatado una fuerte polémica en medio de la ofensiva del presidente estadounidense contra Irán abrió una inusual grieta entre Londres y Washington.
Trump ha fustigado muchas veces al primer ministro británico, Keir Starmer, por su oposición a la guerra, así como por las políticas de inmigración y energía de su gobierno.
Starmer "no es Churchill", afirmó Trump, en referencia al primer ministro en tiempos de guerra Winston Churchill, quien acuñó la expresión "relación especial".
Starmer ha criticado públicamente la guerra, pero ha defendido la visita de Estado.
Para Trump, la visita del rey podría ayudar a reparar las relaciones transatlánticas.
"Es amigo mío desde hace mucho tiempo (...) representa a su nación como nadie más puede hacerlo", dijo el mandatario a Fox News el domingo.
El viaje supone una prueba personal para Carlos, que ha luchado contra el cáncer en los últimos años. Pero el rey ya demostró sus dotes diplomáticas durante la visita de Estado de Trump al Reino Unido en septiembre.
En general es "muy bueno" manejando este tipo de ocasiones, dijo Craig Prescott, experto en la monarquía de la Universidad Royal Holloway de Londres.
Según Prescott, es probable que Carlos aborde la guerra —"el gran elefante en la sala"— de forma velada ante el Congreso.
Mientras tanto, el escándalo en torno al delincuente sexual estadounidense Jeffrey Epstein amenaza con enturbiar la gira.
Carlos se ha enfrentado a una grave crisis por la amistad que su hermano, el expríncipe Andrés, mantenía con el multimillonario, que murió en prisión en 2019.
鄭-H.Zhèng--THT-士蔑報