The Hong Kong Telegraph - "Ya no sé a quién creer", los siberianos viven entre rumores y miedo a la peste

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"Ya no sé a quién creer", los siberianos viven entre rumores y miedo a la peste
"Ya no sé a quién creer", los siberianos viven entre rumores y miedo a la peste / Foto: TATYANA MAKEYEVA - AFP

"Ya no sé a quién creer", los siberianos viven entre rumores y miedo a la peste

"Ya no sé a quién creer ni a quién hacer caso", confiesa Oksana, quien se encontraba en observación en el servicio de maternidad cuando una mujer falleció la semana pasada en Siberia por un presunto caso de peste.

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"Todo iba bien hasta que nos comunicaron que una mujer había fallecido. Y prohibieron cualquier entrada o salida", cuenta esta embarazada de 35 años a la AFP.

Durante cuatro días, ella permaneció ingresada en el hospital de Shélejov, una ciudad de algo menos de 50.000 habitantes en la región de Irkutsk.

Según los medios locales, la víctima, Daria Chipilova, de 28 años, trabajaba para el Instituto de lucha contra la peste, situado en Irkutsk, la capital regional, a unos 15 km de Shélejov.

El gobernador de la región de Irkutsk, Igor Kobzev, declaró el lunes que una inspección de la agencia de salud pública Rospotrebnadzor concluyó que la muerte se debió a una neumonía de origen "indeterminado".

Su defunción encendió las alarmas a nivel mundial seis años después de la pandemia de covid-19, durante la cual se acusó a Rusia de restar importancia a la magnitud de la epidemia en su territorio.

Según la agencia de salud pública rusa, la empleada de laboratorio estaba "vacunada y contaba con inmunidad frente a las infecciones peligrosas con las que trabajaba" y dos comisiones de expertos descartaron una "situación de emergencia" por la "manipulación de microorganismos patógenos".

Pero en Shélejov algunos vecinos con los que habló la AFP dudan de la versión oficial.

"He leído que se trataba de una especie de neumonía indeterminada o de covid, algo así. Para ser sincera, ya no me creo nada", afirma Oksana, que prefiere no dar su apellido. "Hay tanta información que ya no sé a quién creer ni a quién hacer caso".

- "Da miedo" -

Alexandra Iskalova, de 22 años, empleada en un centro médico, cuenta que, el día en que comenzó todo este asunto, su madre la llamó y le dijo "a gritos que ya habían muerto diez personas, cuando aún no había ninguna información oficial".

"Yo había leído en alguna parte que se trataba de una especie de 'sífilis de Hong Kong' y que, en realidad, la causaban los osos", afirma. En realidad la sífilis de Hong Kong es una enfermedad imaginaria sacada de una serie cómica de televisión rusa.

Durante los primeros días, "la gente estaba presa de pánico total porque no había ninguna declaración oficial", cuenta Iskalova.

Este miércoles en las calles de Shélejov imperaba la calma y se veían pocas mascarillas.

Pero muchos vecinos están preocupados.

"Da miedo", declaró Alina, de 22 años, a la AFP.

"Mi hermano está en primaria en un colegio. Ya es obligatorio llevar mascarilla, tienen que llevarla en todas partes. Incluso tienen derecho a no ir a clase si están realmente preocupados", resume.

Dice que su tía, que trabaja en el Instituto de lucha contra la peste de Irkutsk, está en cuarentena.

Tatiana, de 66 años, se muestra frustrada por la falta de consignas oficiales.

"Por supuesto que estamos preocupados (...) ¿Cómo se supone que debemos protegernos? No sabemos cómo se propaga la infección, ni cómo se detecta", reconoce.

"Circulan muchos rumores, todo tipo de informaciones, y no sabemos realmente qué es cierto", añade. "En realidad, nadie nos dice qué ha pasado realmente".

- "Ridículo" -

El miércoles, Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), pidió aclarar "las informaciones aparecidas en los medios de comunicación que señalan que un segundo empleado padece una neumonía de origen indeterminado".

El Kremlin no lo ha desmentido pero pide fiarse de las autoridades y lamenta la proliferación de "información falsa".

La agencia sanitaria rusa descartó el miércoles un "riesgo epidémico" y afirmó que se han realizado cerca de 5.000 pruebas sin que ninguna revelara la presencia de agentes patógenos peligrosos.

El presidente estadounidense Donald Trump propuso ayudar a Rusia.

"Es sencillamente ridículo", estima Olga, una excontable de 68 años residente en Shélejov. "En el fondo, probablemente estaría encantado de que Rusia tuviera problemas, de que se viera golpeada por una especie de 'peste'", añade.

"Se alegraría si realmente tuviéramos una epidemia en nuestro país", insiste Olga, que no se cree que Trump actúe de buena fe.

王-A.Wong--THT-士蔑報