Costa oeste de EEUU se recupera de los destrozos provocados por la tormenta Rachel
Equipos de trabajo comenzaron a reparar y limpiar la ciudad californiana de Long Beach, donde la violencia de las olas del Pacífico causada por la tormenta tropical Rachel y El Niño provocó la víspera daños severos en la costa oeste de Estados Unidos.
Rachel causó menos precipitaciones de las previstas por los meteorólogos, pero junto a los efectos climáticos de El Niño provocó un fuerte oleaje.
En la península de Long Beach, en el condado de Los Ángeles, se podía ver los destrozos causados por la fuerte marejada, especialmente en el paseo marítimo que quedó parcialmente arrasado.
"Este tipo de efectos no son normales. No tienen precedentes en nuestra comunidad", afirmó el alcalde de Long Beach, Rex Richardson, durante una rueda de prensa celebrada el fin de semana.
"Esto es un recordatorio aleccionador del poder de la naturaleza", añadió.
Algunos vecinos de la ciudad no podrán volver a sus casas hasta, como mínimo, el martes.
"Esto acelera la urgencia por abordar la resiliencia climática en nuestro litoral", agregó el alcalde, que advirtió que los efectos de El Niño sobre la costa oeste de Estados Unidos serán peores este invierno.
El Centro Nacional de Huracanes estadounidense afirmó que lo peor de Rachel ya había pasado, pero recordó que la amenaza de nuevas "condiciones peligrosas" persistirá los próximos días.
Los huracanes del Pacífico que afectan al sur de California con esta intensidad son poco frecuentes.
Rachel es la última de las tormentas formadas en el Pacífico esta temporada, especialmente activa en esta zona debido a un fenómeno de El Niño que los especialistas han advertido que será especialmente intenso.
El Niño eleva las temperaturas superficiales en el centro y el este del océano Pacífico y provoca cambios globales en los vientos y las precipitaciones.
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